gracias por la visita

viernes, 30 de marzo de 2012

EVA PERON,''EVITA'' ( 1919-1952 )

Maria Eva Duarte nació en Los Toldos, província de Buenos Aires, en 1919. Ella, su madre, Juana Ibarguren, y sus cuatro hermanos formaban la família irregular de Juan Duarte, que falleció cuando Evita tenía seis o siete años. En esa época, se mudaron para Junín, donde Eva permaneció hasta 1935. Se sentía asfixiada por el ambiente pueblerino y entonces, con tan sólo 15 años, decide mudarse a Buenos Aires buscando convertirse en una actriz. Sola, sin recursos ni educación, se enfrenta con un mundo hostil y duro, cuyas reglas desconoce. Pero triunfa: llega a ser actriz de cierto nombre, pese a la falta de mayores talentos teatrales, y a encabezar un programa de rádio muy escuchado. Pero su destino era otro. En enero de 1944, Eva Duarte conoce al coronel Juan Domingo Perón en un festival que la comunidad artística realizaba en benefício de las víctimas de un terremoto que había destruído la ciudad de San Juan pocos días antes. En el mes siguiente, ya vivían juntos y dos años más tarde regularizan la relación, contrayendo matrimonio en una ceremonia íntima y que no trasciende al público. En febrero de 1946, después de una campaña electoral en que la presencia de Evita fue marcante, Perón es electo presidente. La oposición le trasladó a ella la antipatia y el rechazo que sentian por Perón. La acensión vertiginosa "esa mujer" fue para esos argentinos un motivo más de repúdio. En su rol de primera dama, Eva Perón desarrolló un trabajo intenso, tanto en el aspecto político como en el social. En cuanto a la política, trabajó intensamente para obtener el voto femenino y fue organizadora y fundadora de la rama femenina del peronismo. Esta organización se formó reclutando mujeres de distintas extracciones sociales por todo el país. Las dirigentes de la nueva agrupación recibieron el nombre de "delegadas censistas". En el aspecto social su trabajo se desarrolló en la Fundación Eva Perón, mantenida por contribuciones de empresarios y por donaciones que los trabajadores hacian cuando tenian una mejora en sus sueldos. Creó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, dos policlínicos, escuelas, una Ciudad Infantil. Durante las fiestas distribuía sidra y pan dulce, socorría a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles. El otro bastón y tal vez eje principal de su popularidad fue constituído en torno a los sindicalistas y a su facilidad y carisma para conectarse con las masas trabajadoras, a quienes ella llamaba sus "descamisados". Eva Perón falleció el 26 de julio de 1952, aun muy joven, por ocasión de una leucemia. El dolor popular no la abandonó en un velatorio que duró 14 días y a partir de entonces no la abandonaría jamás.
http://nuestrahistoriaescrita.blogspot.com.es/2012/03/eva-peronevita-1919-1952.html
maimenes



lunes, 26 de marzo de 2012

“EL ORIGEN DE LA CASA DE GRANADA”




Enrique Soria Mesa



“Don Pedro de Granada … fue hijo del infante Çelin, del linaje
de los Reyes de Granada, que procedían de los Reyes de
Aragón, Çaragoza, de los godos”, Fernando del Pulgar, Claros Varones de Castilla.




“Aquellos escritores imaginativos y creadores que eran los heraldos
Tudor se ocupaban afanosamente en inventar extensos
catálogos que rastreaban la alcurnia de la nobleza remontándose
a la conquista normanda, a los romanos o a los troyanos.
Algunos no quedaban satisfechos hasta emparentarla con los
reyes y dignidades del Antiguo Testamento”,
 
L. Stone, “La crisis de la aristocracia”. 1558-1641.

La adición realizada con posterioridad a la obra de Fernando del Pulgar revela un doble sentido integrador a la hora de referirse a dos miembros de la más importante Casa de la nobleza morisca, don Pedro de Granada y su hijo don Alonso Venegas.
 
Por un lado, incorporarlos a la nómina de nobles castellanos que pueblan las páginas del ilustre cronista converso. Su inclusión entre grandes, títulos y prelados supone un fuerte espaldarazo a sus deseos de asimilación a la élite cristiano vieja. Por otro, la cita que inicia este trabajo muestra a las claras las reivindicaciones genealógicas del linaje: descender de los reyes nazaríes y de los soberanos de Zaragoza. Estas dos claves se encuentran siempre presentes en la larga producción literaria y documental que rodea a la estirpe que fundara don Pedro de Granada, llamado antes de su conversión al cristianismo Cidi Yahya Alnayar1.
En estas breves páginas trataré un aspecto concreto del ansia integradora de la más importante familia morisca del reino de Granada, una actuación más entre muchas, todas conducentes a asimilarse rápida y efectivamente a las categorías dirigentes de la Corona hispánica. Concretamente, me refiero a la recreación de un pasado mítico en donde la falsificación histórica va de la mano de los deseos de homologación social. Se trata de redefinir la historia del linaje en función de los nuevos patrones que se aportan por las flamantes autoridades castellanas.

Algo parecido sucedió en el caso de la ascendencia de Zoraya, la cautiva cristiana esposa de Muley Hacén. De la primitiva oscuridad que envuelve su origen se pasa pronto a una alcurnia elevada, no en vano fue la madre de los infantes de Granada. Como muy bien afirma López de Coca, “era preciso buscar una filiación para un personaje que, con el transcurso del tiempo, engendraría a unos infantes que luego entroncan con familias de la nobleza castellana más rancia” Así, pronto se la denomina doña Isabel de Solís, hija del alcaide de la Higuera de Martos.

Traigo a colación este episodio, aparte de su interés intrínseco, porque los Granada Venegas usaron similares tácticas. En efecto, sabemos que Cidi Yahya Alnayar tenía dos hijos con una antigua cristiana de la Higuera de Martos llamada Çafarjala “criada en la casa del rey Buliaçen” que al parecer se habría llamado Elvira Hernández siendo cristiana.En ella tuvo a doña María de Granada, mujer de Gonzalo Hernández el Zegrí, con quien fue madre de don Luis Hernández el Zegrí, caballero de Santiago Pues bien, al poco tiempo un árbol de la familia dice que tal cautiva no sería sino una hermana de la dicha Zoraya.

¡Qué mejor forma de acercarse a la familia real nazarí que compartir concubinas! Aparte de la broma, estos datos reflejan un estado de ánimo tendente a alterar la tradición histórica a fin de limpiar de manchas la trayectoria de un linaje morisco. Este memorial que analizo aquí es todo un ejemplo de hasta dónde se puede llegar en esta ardua tarea.Veámoslo.

La genealogía ha sido, tradicionalmente, un eslabón de suma importancia en todos los procesos de legitimación social de los grupos privilegiados del Antiguo Régimen. La manipulación y el fraude, así documental como literario, no son sino algunas de las armas con que contaban los genealogistas, puestos como siempre al servicio de cualquier tipo de poder establecido.


En el caso de la Castilla Moderna, las actuaciones en este sentido se centran, por lo general, en dos campos:. Fundamentar el ascenso social de determinados individuos y familias gracias a la invención de un origen noble para el linaje. Ocultar ciertas tachas y máculas en la sangre de tales advenedizos, básicamente la existencia de sangre hebrea en la estirpe.

Las fantásticas referencias a orígenes romanos, góticos o incluso de más exótico plumaje no deben inducirnos a error al pensar que sólo se trataba de delirios imaginativos sin fundamento alguno. Sin excluir esta versión, lo cierto es que el furor genealógico de los siglos XVI y XVII esconde un clarísimo componente legitimador, semejante al que ostentó cierta cronística del Siglo XV.No voy a entrar en detalles sobre esta tratadística nobiliaria, no es éste el lugar. Aquí me centraré en exclusiva en relatar las peripecias de los Granada Venegas a la luz de su nueva realidad como miembros de la nobleza castellana, analizando un extenso memorial genealógico conocido como el Origen de la Casa de Granada, señores de Campotéjar, conservado en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia.

Adicionado con un buen número de escrituras y documentos, sobre todo en su parte final, nada del texto merece desperdicio. La voluntad integradora se palpa en cada frase, en cada observación. Veamos con cierto detenimiento algunos de los temas predominantes. La obsesión, común a toda la nobleza hispana, por entroncar con los viejísimos linajes de la aristocracia de la Hispania anterior a la conquista musulmana adquiere aquí nuevas y más curiosas formas. Si absurdo parece, sin documento alguno, remontarse a los siglos VI o VII, más ridículo aún es pretender poseer tales entronques para estirpes musulmanas. Sin negar la existencia de algunos primeros enlaces y matrimonios mixtos entre las categorías dirigentes de los vencidos y las de sus nuevos señores, lo cierto es que se trató siempre de un fenómeno marginal. Aquí, desde luego, no importa lo más mínimo la veracidad de las noticias, perdidas en la noche de los tiempos, sino el efecto “precursor” que tales prácticas tuvieron respecto a la actitud de los Granada Venegas, que nos aparecen como auténticos godos de la primera nobleza, incluso de sangre real, que, al cabo de los siglos, vuelven a su verdadera fe, de la que fueron apartados durante un engorroso paréntesis de ocho siglos.Así, de esta Casa se nos dice que su “prinzipio fue un prínzipe del linaje de los godos que vino a ser rey de Zaragoza en el año del señor de setezientos y setenta y zes.Las referencias son tan numerosas a lo largo de toda la obra que sería enojoso enumerarlas . Sin embargo, hay que destacar que, siempre para el autor, los Granada Venegas no sólo descienden por línea recta de varón de godos, sino que esta gran Casa enlazó reiteradamente con antiguas familias visigóticas. Así, si a Marsil, segundo rey de Zaragoza, habría sucedido “su yerno Muza, prínzipe de linaje de los godos” , las siguientes generaciones no se quedan atrás, ya que, de la sucesión del rey Abuzalén: “el mayor de los hijos se llamaba Albuyar, hera casado con Theresa su parienta hija del conde don Garzía de Cabra, por haber casado como queda visto atrás Garzía, prínzipe godo, señor de Cuenca, Guete y sus tierras con hija de Muza Abeneçín, terzero rey de Zaragoza, y el segundo se llamaba Alboaques, que hera rey de Murzia, Omar, que era rey de Almería, y la hija, que se llamaba Breçayda, casó con el conde don Gonzalo Yllano”.

Los Granada Venegas se preciaron siempre de descender por línea de varón (la única realmente importante en la sociedad islámica) de los antiguos reyes de Zaragoza, la dinastía de los Banu Hud, a través del gran caudillo levantino Ibn Hud. Asesinado este líder “nacional”, parte de su progenie se habría afincado en el reino de Granada, dando lugar a la estirpe de Cidi Yahya. Si bien existen dudas sobre la verdadera ascendencia de Ibn Hud, lo cierto es que la opinión que hace de este personaje el tronco común de los Venegas granadinos tiene cierto fundamento. De él, parece, vendría y Yusuf IV, hijo del arráez Muhammad ibn al-Mawl16.Yusuf IV, en este sentido, se convierte en la mejor ilustración del linaje.

El monarca granadino, único de los de su varonía que pudo usurpar el trono a los nazaríes, es el eslabón más importante en la legitimidad dinástica que, de algún modo, pretenden los Granada Venegas. Este soberano, abuelo de Cidi Yahya Alnayar, es biografiado con bastante detalle. Su entronización, de la mano de las tropas castellanas de Juan II, presta un gran valor a la causa de estos ilustres conversos, se trata de un precedente ideal a su actitud para con los Reyes Católicos.

Sin embargo, poco de lo anteriormente referido serviría de algo si no se asume que el linaje tiene una historia común, compacta y continuada, o sea, si no se acaba nunca la conciencia de pertenecer a la sangre de tan ilustres progenitores. La obra que nos ocupa pretende, en cualquier momento, establecer una línea ininterrumpida entre todos y cada uno de los eslabones de tan larga cadena. A pesar de los siglos transcurridos, todos los “Alnayar” se consideran a sí mismos parte integrante de una misma estirpe, cuyas señas de identidad permanecen inalterables aunque haya transcurrido casi un milenio entre el príncipe godo y el caudillo nazarí, dos personajes que, de haber existido el primero, sólo tendrían en común su colaboracionismo con los flamantes conquistadores.
Los dos fragmentos siguientes son bien representativos de lo referido.

“Deste cognomento de Anayar vsaron siempre este rey de Zaragoza y sus dezendientes como de nombre de su familia".

Gracias a esta unidad intrínseca del linaje, se establece una corriente de legitimidad que viene de los godos, verdaderos soberanos de España, pasa por los más prestigiosos reyes de taifas y desemboca en el “más alto rey de los moros e más poderoso, liberal y justiciero, padre de la lealtad, restaurador de la ley y amparador de los andaluces, del linaje real de los reyes de Aragón, Abenhut Abenayar”, es decir, Ibn Hud.
De todos los “Alnayar”, al menos desde hacía siglos, sólo Yusuf IV consiguió reinar, en su caso en el trono de la Alhambra, y eso sólo por unos meses. Tan escasa cosecha fue ampliada a efectos de la propaganda del linaje, haciendo ver que su sangre rebosaba de monarcas musulmanes. Aún más, el hijo de Yusuf, padre de Cidi Yahya, aparece convertido en una especie de semisoberano de Almería, un cuasi-rey que por poco no alcanza a desbancar a los nazaríes de su silla.
Obsesionado con dotar de emblemas regios cercanos a la estirpe, el autor del memorial no repara en ninguna argucia, aunque esta vez se le va la mano. En lugar de traer a colación tradiciones de remoto origen, nuestro escritor ingenia una falsificación documental de bastante envergadura, inventándose una carta del infante don Alfonso, rey electo de Castilla por parte de la nobleza rebelde contra Enrique IV.
Veamos un extracto de la misiva:
“«Enbio mucho a saludar al engrandezido y honrado de los moros el ynfante de Almería Abenzelín Abenayar como aquél que mucho prezio y amo e deseo pagar la deuda en que me tiene la grandeza e buena oportunidad de buestro socorro de las trezientas lanzas e quinientos peones con que me ynbiastes a vuestro muy llegado e honrrado caudillo Abenhami el ofrezimiento de enbiar mas socorro e benir por vuestra persona si lo menester ubiere. Tengo en merzed a vuestra señoría y espero en Dios no será menester de presente porque a Dios a plazido de que mis cosas ban muy prósperas… e en allanando las cosas de mis reynos espero en Dios de vos pagar esta deuda para restaurar vuestro estado e que ayáis de mi mano la Casa e reyno de Granada según la ubo el rey don Juzef vuestro padre del rey don Juan mi señor e padre… Dado en la muy noble çiudad de Córdova, a siete de junio de mill y quatrozientos y sesenta y nuebe años. Yo el rey. Por mandado del rey, Johan Ruiz”
Como se evidencia, sólo la repentina muerte de don Alfonso impidió lo que era de justicia, restablecer en Granada a los desterrados. La pena es que la carta sea falsa, ya que el pretendiente murió el 5 de julio de 1468, o sea, un año antes de la fecha del documento. Eso sin contar con que los datos que nos ofrece in extenso la carta chocan abiertamente con los que ofrece el itinerario conocido del príncipe.

Puede que Roma no pagara traidores, pero lo cierto es que Castilla sí lo hacía. La colaboración activa de Cidi Yahya Alnayar con la Corona (nada menos que la entrega de Baza y la participación decisiva en la capitulación de su cuñado el rey Zagal), seguida por las hazañas militares de su hijo, Alí Omar ben Nazar, o sea don Alonso Venegas, fueron bien recompensadas con cargos, honores, pensiones y tierras, tanto que este linaje se convirtió en el más importante de la nobleza local que regía la ciudad del Darro. Esta actitud “colaboracionista", tuvo su recompensa, y el anónimo autor del memorial genealógico empleará tales acontecimientos como una justificación más, especialmente importante, de la grandeza de la Casa que historia.La obra aquí se torna más creíble, gracias a que copia buena cantidad de escrituras, fundamentalmente cartas de los Reyes Católicos y mercedes de los soberanos de Castilla a estos conversos tan propincuos. La fantasía tiene poco que hacer aquí, simplemente se enumeran y detallan, con aburrida precisión, privilegios, oficios, sueldos y dignidades concedidas a la Casa a cambio de su actuación en el trance bélico. No interesa referirlos, sólo advertir el valor propagandístico de la acumulación documental.
Pocos temas, sin embargo, más comprometidos que la conversión al cristianismo de Cidi Yahya Alnayar. La inmediata asunción de la verdadera fe debió significar el colofón de tanta ayuda en la conquista. Sin embargo, no fue así como sucedió.Si en el caso de don Alonso Venegas parece que la abjuración del Islam fue pronta, su padre, en cambio, tardó mucho más en abrazar la fe oficial castellana. Tanto aguardó, que coincide, sospechosamente, con los años que presenciaron la conversión mas i va y obligada de la masa mudéjar.Un hecho así no podía reconocerse públicamente, pues hubiera arrojado sombras y dudas sobre las verdaderas creencias del linaje. Nuestro autor, abrazando un rumor que viene de antiguo, acepta la legendaria aparición del apóstol San Pedro, quien oportunamente se personó en el cerco de Baza.”Don Pedro de Granada el primero, a quien nuestro señor milagrosamente por medio del apóstol San Pedro, a quien un ayo christiano le avía dado por devoto, trujo a su santo conozimiento y fecathólica”. “Y unos dizen que vio una cruz muy resplandeziente en el aire y que la tenía una visión de un santo con unas llaves en la mano, que juzgaron por esto ser san Pedro y que le avía amonestado en su lengua entregase las llaves de la çiudad al señor Rey Católico y se hiziese cristiano”.Esta aparición, a lo Constantino el Grande, sirvió para despejar cualquier duda que tuviera el caudillo militar, ¡qué suerte la de este hombre que no hace sino seguir los evidentes designios divinos!

Lo cierto es que, con el tiempo, nadie dudó nunca de la sincera observancia del dogma católico por esta familia. Como tantos otros conversos, sean de origen musulmán o hebraico, su recién adquirida fe les llevó a exagerar, consciente o inconscientemente, su religiosidad. Como botón de muestra, las declaraciones de un testigo hablando de la muerte de don Alonso Venegas, hijo de Cidi Yahya:
“que quando murió salían diziendo de su casa: ¡bendito sea Dios, que tan buen cristiano muere!, porque estuvo diziendo: Bendito sea Dios, que nací moro y muero cristiano, y esto dezía el dicho don Alonso Vanegas” .Sin embargo, y aquí se riza el rizo de manera indecible, la conversión necesita una apoyatura interior, ya que los ascendientes, por muy nobles que fuesen, eran infieles. La genialidad del autor del memorial consigue mostrarnos la otra cara, bien favorecida, de la realidad. Como no puede afirmar, a riesgo de provocar la risa del lector, que los antepasados de don Pedro de Granada fueron cristianos encubiertos (como prácticamente dice de él), afirma paladinamente que casi todos practicaron un filocristianismo, una actitud moral cercana a la exigida por la Iglesia y unos comportamientos políticos próximos a los de los príncipes cristianos. Veamos algunos fragmentos.”A este rey mataron los moros porque ayudaba y favorezía a los christianos”. ”Aben Lope, rey de Toledo, hijo del dicho rey Muza, se hizo basallo del rey don Ordoño y le ayudó lealmente y vbo vitorias de los moros por mandado del rey don Ordoño”.



En conclusión, en este breve trabajo no he pretendido, bajo ningún concepto, realizar un análisis detenido de una gran obra literaria, entre otras cosas porque el Origen de la Casa de Granada es una mediocre producción en cuanto a calidad artística. Sin embargo, el interés de sus páginas radica en que se trata de una justificación completa de todo un linaje morisco que acaba de acceder a la condición nobiliaria en Castilla. Se trata de una argumentación genealógica en donde, de forma sibilina, se exculpa el pasado familiar, adaptándolo a los nuevos tiempos. Se resaltan las circunstancias que más valor pueden ofrecer a la vista del lector -nobleza de sangre, descendencia regia, hazañas militares, títulos-, se obvian aquellos aspectos peligrosos -Islam- y se organiza todo el discurso en clave integradora, buscando dorar a la castellana los blasones de tan alta alcurnia. Un aspecto más, si bien bastante novedoso, de la evidente asimilación de gran parte de la élite morisca en la sociedad castellana durante todo el siglo XVI.1. Una visión general sobre el proceso integrador de las principales familias moriscas, acompañada demúltiple bibliografía al respecto, en SORIA MESA, E.: «De la conquista a la asimilación. La integración de la aristocracia nazarí en la oligarquía granadina. Siglos XV-XVII», Areas, 14 (1992), pp. .
http://identidadandaluza.wordpress.com/2012/03/24/una-version-genealogica-del-ansia-integradora-de-la-elite-morisca-el-origen-de-la-casa-de-granada/
MAIMENES




domingo, 11 de marzo de 2012

MENCIA DIAZ DE VIVAR MADRASTA DE JUAN PABLO DE MATARREDONA







La MARQUESA DE CENETE, nació en el año 1508, en el castillo La MARQUESA DE CENETE, nació en el año 1508, en el castillo de Jadraque, en 1524 caso con Enrique de Nassau, camarero mayor de Enrique IV, también el duque de Alba pretendía casarse con Dña. Mencia,pero esta lo rechazo, en 1538 quedo viuda de D. Enrique, Casandose en segundas nupcias con D. Fernando de Aragon, Duque de Calabria y Virrey de
Valencia,

170 ,Cavalieri dell` Ordine del Toson d´Oroen, esto en el año 1541, pero no se caso con el hasta que D. Fernando hubiese expulsado de Valencia a una dama con la que mantenía relaciones (Dña, Esperanza), después se estableció definitivamente en Valencia, en el año 1554, murió y fue enterrada en la Real Capilla de los Reyes, en el convento de los predicadores o Santo Domingo de Valencia,
 el derecho era para sus padres, ella y sus sucesores, esto lo otorgo Carlos V, y se inicio entonces un gran pleito por su herencia entre su hermana y Luis de Requesens, en sus bienes figuraba una gran biblioteca, con 12 libros de horas lujosamente ilustrados, y 185 pinturas de diversos temas.
Ella había dispuesto que en caso de no tener descendencia, sus bienes fuesen para fundar un colegio trilingue en Toledo, igual al modelo de Alcala de Henares.



En el año 1542, se pone una demanda por el Castillo de Jadraque y sus tierras, este es disputado por D. Pedro Gomez de Ciudad Real, vecino de Guadalajara y descendiente de Alvar Gomez de Ciudad Real, este pleito salio a favor de Dña. Mencia, pues en el año 1547 Antonio de Montalvo, gobernador de Jadraque, toma posesión del castillo en su nombre y en el de su esposo el duque de Calabria
(archivo del Palau Requesens, Fondo marquesado del Cenete, legajo, 48, nº 31)
 

Estando D. Antonio Montalvo a la puertas de la fortaleza del Cid, se presento Juan Pablo de Matarredona, hijo ilegitimo de Alfonso de Aragon, duque de Calabria y Virrey de Valencia, y le dijo que le habían dado poder el Duque y Dña. Mencia, para entregarle la fortaleza y tomando de la mano a D. Antonio de Montalvo lo hizo pasar dentro de ella, diciéndole, que la señora Duquesa le cedía y traspasaba la fortaleza con sus armas, y entregándole todas las llaves, salio de ella Juan Pablo de Matarredona, luedo dicho señor con las llaves se paso por toda la fortaleza, y echo de ella a todas las personas que estaban dentro, cerrando seguidamente las puertas, luego volvió a abrir estas y pidió al escribano que tomase nota y, que por fe atestiguara que Juan Pablo de Matarredona, le había dado la posesión de la fortaleza y las armas de la misma, así como las llaves, según dña. Mencia deseaba.
El Marquesado de Cenete, fue otorgado por la reina Isabel la Católica en el año 1491, a D. Rodrigo Diaz de Vivar y Mendoza, EL CID



maimenes



 

lunes, 20 de febrero de 2012

domingo, 19 de febrero de 2012

TESTAMENTO DE DOÑA CATALINA FERNÁNDEZ GUANARTEME, HIJA DE FERNANDO GUANARTEME

EXISTE EL DOCUMENTO EN EL ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE LAS PALMAS “JOAQUÍN BLANCO”.

Catalina Hernández Guanarteme falleció en la villa de Agüímes en el mes de febrero de 1526, en casa de su sobrina doña Catalina Garra de Urúspuru Guanarteme. Su tercer marido, Blas Rodríguez, cumpliendo el mandato dado por su fallecida mujer, registra su última voluntad en la Villa de Gáldar, el 10 de abril de 1526, ante el escribano Alonso de Sanclemente.
El testamento efectuado en el año de 1526 refleja claramente los cambios que se han producido con la conquista de Gran Canaria, finalizada oficialmente el 29 de abril de 1483. Por lo que es un documento de valor significativo.
La imposición y aceptación de una nueva religión, adquiriendo la princesa canarii un amplio conocimiento y devoción. Las costumbres cristianas, ante el temor al purgatorio, se manifiestan en el número de misas y obras pías que recoge el testamento. Al mismo tiempo, acudiendo a los escribanos de la Villa de Agüímes y de Gáldar, reconocen los procedimientos implantados por la nueva administración, dándole el valor legal que tendrían en la sociedad colonial postconquista.
En el protocolo notarial se refleja el rango que ostentó su padre, Tenesor Semidán, bautizado como Fernando Guanarteme: “hija de don Hernando de Guanarteme, rey que fue desta ysla de la Gran Canaria, que es ansimismo difunto”.
El sincretismo de ambas culturas puede verse en los matrimonios de Catalina Fernández Guanarteme, casada por tres veces sin haber sido viuda de ninguno de ellos. A su muerte y estando casado con Blas Rodríguez, también le sobreviven sus ex-maridos, el castellano Pedro de Vega y el vasco Adán de Acedo, por lo que algunos investigadores ven ante la facilidad de casarse y descasarse el respeto a las costumbres aborígenes, en parte, por el rango de hija del Guanarteme y la potestad que tenía para contraer varios matrimonios, a lo que debía contribuir también la sociedad matrilineal que existió en Gran Canaria en época ancestral.

1526 abril 10 Gáldar.
Sepan quantos esta carta de testamento vieren como yo… (roto)… que so de la villa de Agáldar, que es en esta isla de Gran canaria, en nombre y en Vds. e ansy como procurador testamentario que soy de Catalina Hernándes Guanarteme, mi muger, difunta que Dios aya, hija de don Hernando de Guanarteme, rey que fue desta ysla de la Gran Canaria, que es ansimismo difunto, por virtud de la carta de poder que della tengo que pasó en la villa de Agüímes que es en esta dicha ysla ante Juan Berriel, escribano público de la dicha villa en domingo diez e syete días del mes de hebrero deste presente año de mill e quinientos e veynte a seys años que está e queda en mi poder, otorgo e conosco que fago e ordeno el testamento e última e postrimera voluntad de la dicha Catalina Hernándes, mi muger, segund que ella conmigo lo platicó e acordó en la manera siguiente: mando primeramente el anima de la dicha catalina Hernándes, mi muger, a Dios nuestro señor que la crió e redimió por su preçiosa sangre e tan caranmente la quiso comprar la quiera llevar a su santísima gloria celestial e reynar con los sus santos e ruego e pido por merced a la gloriosa virgen Santa María, su madre, ella que es madre de misericordia e de piedad e nunca cese de rogar por los pecadores quiera ser rogadora e intercesora al su muy glorioso hijo nuestro señor Ihesuxpisto por el anima de la dicha Catalina Hernándes, mi muger, que la quiera llevar a la su santysima gloria e mando el cuerpo de la dicha mi muger a la tierra de donde fue formado que a ella sea reducida e declaro que por quanto la dicha Catalina Hernándes, mi muger, falleció en la dicha villa de Agüímes,delmalde pestilencia de que estava herida e está enterrada en la hermita de señor San Sebastián de la villa de Agüímes, e ella se mandó enterrar en ella e yo de su nombre le declaro e nombro que su sepultura donde al presente está enterrada e mando que le digan por su anima en la iglesia de señor santiago de Agáldar desta villa de Gáldar donde hera tal parroquiana una misa de enterramiento cantada con su vigilia e letanía e nueve días e cabo de nueve días e cabo de año ofrenda de su pan e vinoe çera e se pague por lo dicho de los bienes de la dicha Catalina Hernándes lo acostumbrado;y otrosy mando que se diga por el ánima de la dicha Catalina Hernándes, mi muger, rn el monasterio de Sant Antonio de la orden de señor san francisco que está en la villa de Agáldar e por los frayles del un tryntenario de misas abierto e que se pague por los derechos de los bienes de la dicha Catalina Fernándes; e mando asymismo en el dicho nombre que se dé en limosna por el anima de la dicha Catalina Hernándes a la obra de de la iglesia de la dicha villa de Agüímes donde está enterrada medio real de plata e a la obra de la iglesia de santiago de Gáldar e a Nuestra señora de Guía e a la obra del monasterio de Sant Antonio de Papua de Gáldar e …(roto)… Sebastián e al hospital de san pedro martir e a Nuestra Señora de la Vega e a Santa Lucía e a San Antón e a Santiago que son en el término de Gáldar a cada una seys maravedis. E mando que se dé en limosna por el anima de la dicha mi muger e de sus bienes a la redención de los cautivos xpistianos …(roto)… en tierra de moros e a la Santa Cruzada medio real de plata.
E declaro en nombre de la dicha mi muger como su procurador testamentario que durante el …(roto)… en como hezimos e …(roto)… por neçesidad que tuvimos hezimos e çelebramos escritura …(roto)… de dos doblas …(roto)… obligamos …(roto)… tributo. Mando …(roto)… de sus bienes e de …(roto)… villa de Gáldar …(roto)… E asimismo durante …(roto)… Catalina Hernándes hezimos e obligamos las debdas siguientes e devemos …(roto)… a Nuestra señora de Guía mill e çiento e quinze maravedís e a las animas del purgatorio …(roto)… ciento e treinta e çinco maravedís e a Nuestra Señora de Guadalupe quatroçientos e setenta maravedís en limosnas que para las dichas iglesias avemos cojido, e durante nuestro matrimonio lo gastamos en nuestra provisión e mantenimiento, e a Lorenzo Ryberol mill e noveçientos e sesenta maravedís de ropa quedel compramos por un contrato público que dellole hezimos, e a Lazaro Ortis una dobla de oro que prestó a la dicha mi muger, e a Ynés de Mayorga quatro reales nuevos que la dicha mi muger en su vida, e a Juan Perdomo tres hanegas de trigo, e a Gonzalo Dias, travajador, una dobla de oro que enprestó a la dicha mi muger en su vida, e a Ynés de Mayorga quatro reales nuevos que quela dicha mi muger le devía, e a Juan Perdomo tres hanegas de trigo, e a Gonzalo Dias, travajador, una dobla de oro que enprestó a la dicha mi muger en su vida, mando que todas las dichas debdas sean pagadas de montón, e asimismo declaro que no tengo memoria si de alguna cosa la dicha mi muger es en cargo a alguna persona, pero mando por descargo de su anima e conciencia que sy alguna persona viniere jurando que ella le es en cargo de fasta çient maravedís jurandolo o dando testigos dello que lesean pagados de los bienes de la dicha mi muger.
E para cumplir este dicho testamento en el dicho nombre dexo por albaceas de la dicha mi muger para que cumplan lo en este testamento contenido a Juan de Vargas, vezino de esta dicha villa nuestro padre e señor e amigoe a Bastiona Mayor, hija legitima de la dicha mi muger, e a mi el dicho Blás Rodríguez, su marido,a todo tres juntamente e a cada uno de ellos por sy ynsolidun a los cuales ruego e pido por merced por amor de Dios nuestro señor lo quieran açebtar porque éldepare de lo que faga por ellos e los apodero en el dicho nonbre en todos sus bienes para que puedanvender e …(roto)… tanto dellos quantos basten para que cumplir e pagar este dicho mi testamento e las mandas e cláusulas en él contenidas e conplido e pagado lo suso dicho mando en el dicho nombre que todo lo que fincare e remanesçiere de los bienes de la dicha mi muger los ayan y ereden la dicha Bastiona Mayor e María Azado e Violante Azedo e Juan e Pedro, hijos legitimos de la dicha mi muger e de mi e de otros sus primeros maridos, igualmente e tanto uno syn fraude alguno e revoco en el dicho nonbre e doy por ninguno todos e cualesquier testamentos e mandas e codeçillos que la dicha Catalina Hernándes, mi muger, hasta oy tengo …(roto)… fecho, los quales quieroe mando en el dicho nonbreque no valgan ni fagan fe en juicio ni fuera del salvo este el qual valga por testamento e codeçillo de la dicha mi muger e sus postrimera voluntd …(roto)… de verdad otorgué la presenteque es fecha la carta en la villade Gáldar que es en la ysla de la Gran Canaria diez días del mes de abril año del nacimiento de nuestro Salvador Ihesuxpisto de mill e quinientos e veynte e seys años.- Testigos que fueron presentes Juan Perdomo, e lazaro Ortiz, alguacil, e Lope de Sequera e Gonzalo Díase Gonzalo Vaez, vecinos de la dicha villa, e el dicho Blás Rodríguez lo firmó de su nombre aquí,- Blás Rodríguez.
En lunes syete de mayo de IUDXXVI años [1526]
En este día Blás Rodríguez, vezino desta villa, hizo ynventario de los bienes …(roto)… Falta el folio siguiente.
FUENTE:

Manuel Lobo Cabrera. Trascripción publicada en el Boletín Millares Carlo, volumen I, número 1, junio de 1980, pp 139-148.
Felipe Enrique Martín Santiago es Profesor y Miembro del Centro de Interpretación e Investigación Etnográfico e Histórico del CEO Tunte. Publicado en el número 210 de la Revista Bien Resabe.
maimenes

miércoles, 15 de febrero de 2012

LEY CONSTITUCIONAL DE LA ISLA DE CUBA








http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2525/33.pdf
Interesante enlace que nos dirige al documento sobre la;
LEY CONSTITUCIONAL DE LA ISLA DE CUBA
O REPUBLICA DE CUBA, CON SUS DISPOSICIONES CONSTITUCIONALES PARA EL REGIMEN PROVISIONAL DE LA ISLA EN EL 11 DE JUNIO DE 1935
maimenes

domingo, 12 de febrero de 2012

APELLIDOS CANARIOS

Este escrito se Dedica al Investigador Carlos Platero Fernández, por su gran trabajo de los apellidos en canarias.
La inscripción en los libros parroquiales de bautismos, bodas y defunciones se establece en España a mediados del siglo XVI. Desde ese tiempo, los apellidos españoles se transmiten de generación en generación, aunque con cierta libertad en su elección. La instauración del registro civil, en el año 1869, pone cierto orden en los apellidos; aunque la fórmula “el primer apellido el del padre y el segundo el de la madre” ya se usaba con anterioridad a esta fecha.
Carlos Platero Fernández, en su libro Los Apellidos en Canarias (1992), realiza una clasificación de 6 etapas o periodos históricos de la llegada de 
los diversos apellidos a Canarias, partiendo del siglo XV.
1) De 1402 a 1406, con la llegada de aventureros, normandos y después de castellanos. El francés Jean de Bethencourt repuebla las islas de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro.
2) En fechas cercanas a la anterior, La Gomera pasa a ser una isla feudal.

3) De 1478 a 1496, la Corona de Castilla conquista las islas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife, después de una notable resistencia de sus habitantes.

4) Entre los siglos XVI y XVII, periodo de consolidación de la repoblación de todas las islas canarias. Se incorporan los habitantes nativos a la civilización europea junto a: españoles peninsulares; la significativa colonia de los portugueses, muchos de ellos de la Madera; flamencos; y habitantes de Marsella, Niza, Génova, Sicilia o Malta, entre otros

5) Durante los siglos XVIII y XIX. Católicos escoceses, irlandeses e ingleses, así como franceses deportados después de la batalla de Bailén en 1809.

6) Aportación oriunda de distintas regiones peninsulares, además de otras colonias extranjeras como la de: hindúes, sirios, palestinos, jordanos, libaneses, argelinos, marroquíes. Además de otros lugares como Guinea, Japón, China, Corea y algunas familias europeas y americanas.


Según Carlos Platero Fernández, la mayoría de los apellidos actuales canarios tienen su origen en Galicia y Portugal, sin desdeñar la procedencia vasca, navarra, catalana, cántabra, castellana, leonesa, andaluza, murciana, extremeña, asturiana, valenciana y mallorquina.
El mismo autor confiesa que existen pocos apellidos de origen netamente canario, entre ellos podemos reseñar los mayormente considerados canarios o acanariados, sin menospreciar otros: Apolinario, Armas, Artiles, Arucas, Bencomo, Bentancor, Caballero, Curbelo, Drago, Dumpierrez, Guanche, Machado, Negrín, Oramas, Perdomo, Sabina, Socas, Tacoronte, Tejeda y Umpierrez.
El normado Juan de Bethencourt trae a Canarias en el comienzo del siglo XV apellidos franceses y castellanos: Bethencourt y sus variantes Betancurt y Betancor; Armas; Brito y Bristol; Berriel; Diepa; Guillén; Marichal; Melián y Meilland; Prudhome o Perdomo; Picard; Umpiérrez y Dumpiérrez; Verde; entre otros.
A la mitad del siglo XV, llegan a Canarias castellanos, andaluces, catalanes y mallorquines. Hernández Peraza es acompañado de personas con apellidos como Aday, Alonso, Ayala, Casañas, Luzardo, Peraza y Tenorio. Más adelante, con Inés Peraza de Las Casas y su marido Diego García de Herrera, aparecen otros apellidos, Álvarez Osorio, Bernal, Cabrera, Camacho, Castellano, Cubas, Chemida, Fernández de Saavedra, Gallegos, García de Salazar, García Varela, Gómez, Hernández, Jaraquemada, León, López de Alcázar, Machín, Martel, Martínez de Tapia, Méndez, Mirabal, Morales, Navarrete, Negrín, Ocampo, Padilla, Palenzuela, Párraga, Placer, de la Peña, Pérez de Aguirre, Rodríguez, Sánchez de Morales, San Juan, Sarmiento, Silva, Venegas, Vergara y Zurita.
En 1478, Juan Rejón llega a Gran Canaria con nuevos apellidos como Algaba, Almeida, Álvarez, Arévalo, Bermúdez, Bolaños, Burgos, Cabezudo, García de Santo Domingo, Guzmán, Hervás, Jáimez de Sotomayor, Lezcano, Maldonado, Mareantes, Mayor, Mayorga, Medina, Michel, Michelico, Miguel, Miguels, Mojica, Mújica, Prado, Ruiz, San Esteban, Solórzano, Suárez Gallinato, Trejo, Valdés, Vargas y Zambrana. De esta época, son los primeros apellidos de origen aborigen como Arucas, Guanarteme y Doramas.
La real cédula de 4 de febrero de 1480 de los Reyes Católicos permite el primer repartimiento tierras y agua en Gran Canaria por medio del gobernador Pedro de Vera. Ello atrae a los primeros judíos genoveses, a sus congéneres del mediterráneo y a todos aquellos beneficiados en los repartos: Acedo, Aguiar, Albaida, Ariñez, Arnero, Barrera, Bartolomé, Betanzos, Blanco, Calderón, Cava, Cazaña, Cerpa, Cherino, Ciberio o Siberios, Escobar, Escobedo, Espinosa, Fajardo, Fernández Gaeta, Fernández de Peñalhajo, Figueroa, Fonseca, Fontana, Francés, Frías, García, García del Castillo, Gaeta, Galán, Godoy, González de Madrid, González de Navarra, González de Sevilla, Haro, Herrera, Hidalgo, Hinojosa, Hoces, Jérez, Machuca, Madrid, Malfante, Marquina, Matos, Molina, Moxica, Mondragón, Montoro, Morisco, Muñoz, Naranjo, Núñez de Toledo, Ortiz de Zárate, Orueña, Palomino, Palomo, Pellor, Peñalosa, Pera, Puerto, Quintana, Ramírez, Reinoso, Rivera, Rodríguez de Palencia, Salazar, Salmerón, Sánchez, Santa Ana, Santana, Santa Gadea, Santisteban, Segovia, Segura, Soria, Suárez, Torres, Vachicao, Vanda, Varea, Vega y Vera.
José Antonio Cebrián Latasa, en su diccionario sobre los conquistadores de Las Islas Canarias (2003), menciona los apellidos de los conquistadores de las islas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife, y su posible procedencia.
Aborígenes gomeros conquistadores: Abtejo, Aguaberque, Alcázar, Armas, Baeza, Benítez, Castilla, Córdoba, Espadero, Espino, Fernández, Flandes, García, González, Hernández, López, Marraxo, Medina, Mexacar, Moguer, Mulagua, Obispo, Rodríguez, Rodríguez de Hara (Abhal), Simancas, Vargas, Vizcaíno.
Aborígenes grancanarios conquistadores: Beltrán, Bentagayre, Bermúdez o Bermudo, Buenviaje, Cabello, Camacho, Cartaya, Casas el Viejo, Cojo o Coxo, Córdoba, Cosme, Delgado, Díaz, Doramas, Fernández, Frías, García, Gentilmarao, González, Gran Canaria, Guanarteme, Guzmán, Herrera, Hierro, Izquierdo, Lengua, León, Lopez, Lugo (Tyxandarte), Luis, Maninidra, Manzanufio, Martín, Mayor, Mondura, Pablo, Pascual, Pestano, Ramos, Robles, Rodríguez, Sánchez, Sierra (Bentagaire), Talavera, Torre, Torres, Vera, Vizcaíno.
Conquistadores procedentes de las islas de Lanzarote y Fuerteventura: Badajoz (Extremadura), Bonilla (Lanzarote), Castellano (Lanzarote), Delgado (Lanzarote), Fuentes, Mayor (Lanzarote), Mayorga (Lanzarote), Melián (Lanzarote y Fuerteventura), Salazar (Vasconia), Samarinas (Fuerteventura y Lanzarote), Sánchez de Morales el Mozo, Simancas (El Hierro).
Conquistadores portugueses: Afonso, Ballesteros, Gómez.
Conquistadores de Borgoña (actual Bélgica): Alimán o Alemán, Grimón.
Conquistadores de Génova: Arnao, Viña.
Conquistadores castellanos/andaluces: Ágreda (Extremadura), Alarcón (Andalucía), Aguilar (Extremadura), Argüello, Arjona, Albornoz, Alcalá, Alcántara, Alcaraz, Alcaudete (Andalucía), Almansa, Almodóvar (Andalucía), Amarillo Fernández (Andalucía), Antequera (Andalucía), Arceo (Burgos), Arcos (Andalucía), Armas, Aroche (Andalucía), Astorga, Baena, Bajo o Baxo, Barrios, Becerril, Benítez (Andalucía), Benito, Buendía (Andalucía), Burgillos, Cabrejas (Andalucía), Cáceres, Cala, Campos, Campuzano, Castillo (Valladolid), Díaz, Dome a Dios, Dotor, Espinosa (Andalucía), Estopiñán (Andalucía), Estrada, Fernández (Galicia), Fernández de la Fuente (Andalucía), Fernández de Lugo (Andalucía), Fuente, Gallego (Andalucía), Gallegos, González, Gorvalán (Andalucía), Grecia (Grecia), Guerra (Extremadura), Gutiérrez, Guzmán (Toledo), Herrera, Hijas (Andalucía), Horna, Hoyo (Santander), Ibáñez, Jaén, Joven o Jove (Barcelona), Lara, León, Lerma, López, López de Villera, Lucena, Llerena (Extremadura), Malpica, Manzanilla (Andalucía), Márques, Marroquín, Martín o Martínez de Padilla (Andalucía), Martínez, Medina, Méndez (Extremadura), Mercadillo o Mercado, Mesa (Andalucía), Mexía, Miranda (Navarra), Montañés o Montañón, Montemayor, Monterio, Mora, Morales, Moratalla, Moreno, Muñoz (Andalucía), Navarro, Ocampo (Galicia), Ontiveros, Peña, Pérez de Arana, Pérez Azagayado, Plasencia, Ponce, Porras, Ramírez (Andalucía), Redondo, Rey o Vega, Ríquel o Dorador (Extremadura), Rodríguez, Rodríguez de Lucena, Rodríguez de Gamonales, Rodríguez de Palenzuela (Burgos), Rojana, Sánchez de Turel, Sepúlveda, Serrano, Solís, Soria o Quintana (Soria), Suárez Gallinato, Suárez de Quesada, Talavera, Téllez, Torres, Trujillo (Andalucía), Valdés (Andalucía), Valdespino, Vera (Andalucía), Xáimez de Sotomayor, Ximénez (Extremadura), Ydalgo, Zamora, Zapata (Salamanca), Zárate, Zorita (Andalucía).
Gran Canaria, a raíz de su conquista, es un centro de mercado de esclavos. Los negros y moros, procedentes del continente africano son capturados, en un principio, para la realización de trabajos en las explotaciones azucareras; este negocio en la isla, en toda la centuria de 1500, atrae a comerciantes venidos de diferentes lugares: genoveses, flamencos, franceses, portugueses, aragoneses, castellanos. Los mercaderes mediterráneos y atlánticos traen productos manufacturados, hierro, papel, loza, hilos, mayormente, y reciben por ello azúcares y esclavos.
Mercaderes de Génova: Adorno, Baptista Reto, Bautista Corona, Borlengo, Box, Calderina, Casanova, Casaña, Colombo, Franquez, Grillo, Leardo, Lercaro, Marín, Mayuelo, Paniguerola, Pérez, Sobranis.
Mercaderes de Flandes: Bruynzeles, Donis, Febres, Hesquer o Esquier, Janse, Manaquer, Mován, Vandama.
Mercaderes de Francia: Angelín de Monguía, Caletote, Chabot, Ferra, Ley Grave, Pitesen, Reinaldos, Rixo.
Mercaderes de Portugal: Fernández, González, Hernández, Núñez, Yanes.
Mercaderes de Aragón: Alirall (catalán), Codina (catalán), Fernández (catalán), Ferrer (vecino de Barcelona), Murzanz (catalán), Mateo (catalán).
Mercaderes de Castilla: Agreda, Aguilar, Aguiniga, Alarcón, Alcalá, Álvarez, Ávila, Ayala, Ayamonte, Baena, Báez, Balboa, Barrera, Barreto, Bedoya, Bernabé, Campo, Cantillana, Carmona, Contreras Montalvo, Cortidor, Cristóbal, Chagojan (burgalés), Deza, Díaz, Enzio, Fernández, Fuente, Galiano, García, Gómez, González, Gutiérrez, Hernández, Herrera, Hurtado, Hurtelin, Jaén, Jerez, Jiménez, Lebrón, León, López, Lutiano, Manrique, Marchena, Márquez, Marquina, Martínez, Medina, Mérida, Molina, Montesa, Moya, Núñez, Ome, Ortega, Ortiz, Palencia, Paz, Peña, Peñalosa, Pérez, Pérez de Cabrera, Pérez de Loya, Pérez de Returbio, Polanco, Quesada, Rodríguez, Ruiz, Sagasta, Sánchez, Soria, Toledo, Torre, Trapero, Valladolid, Valverde, Vázquez, Velandia.
Gran Canaria, de esta manera, se convierte en un núcleo poblacional de españoles, extranjeros y de aborígenes canarios: Aduraza, Agáldar, Aguayo, Aguilar, Alvar Sánchez, Angelate, Araus, Artiles, Báez, Barea, de la Barrada, Batista, Baxial, Belorado, Betancurt, Bienveniste, Bilbao, Buitrago, Bravo, Buisan, Cairasco, Calderín, Cardela, Carmona, Carrión, Casanola, Castaeña, Castillo, Castillo Olivares, Castroverde, Catalán, Catela, Cea, Cerezo, Cibo de Sopranis, Ciudad-Rodrigo, Córdoba, Coria, Cuenca, de la Coba, de la Coruña, del Corral, Dávila, Díaz, Díaz de Arguayo, Díaz de Valderas, Díaz de zorita, Díaz de Monzón, Dieppa, Dorador, Enríquez, Espino, Estrella, Fernández, Fernández de Alcocer, Fernández Muñoz, Fernández de Olivares, Ferrero, García de Vergara, Ginovés, González, Gibraleón, Guerra, Herrero, Hurtado, Inglés, Jerez de Badajoz, Jiménez, Jiménez de Villatoro, Juan, Laras, Leal, Ledesma, Lobón, Lorca, López, Lugo, Mañero, Martín, Martínez de Bilbao, Matabrigo, Mateo, Merodio, Mezqueta, Miñoz, Miranda, Mireles, de la Mota, Moya, Navarro, Ojos de Garza, Olivares, Olleroso, Olmedo, Oñate, Orzorroz, Osorio, Palomares, Pineda, Riverol, Rodríguez, Cabezudo, Rodríguez de Carmona, Rosa, Rosales, Ruiz, San Clemente, Sánchez Maldonado, Sánchez de Valenzuela, Sandoval, San Lucar, Santiago, Santibáñez, Sasedo, Sierra, Soberani, Solís, Sosa, Suárez de Figueroa, Talavera, Tarifa, Temiño, Toledo, Tolosa, Torquemada, Trompeta, Trujillo, Urueña, Valderas, Valerón, Veinteno, Vergara, Viejo, Villagarcía, Vizcaíno, Westherlín, Yáñez, Yáñez de Lobón, Xara, Ximénez, Zalamea, Zamora, Zazaga, Zerpa y Zorita.
Carlos Platero Fernández detecta el origen de distintos apellidos llegados a Canarias. A comienzos del siglo XVI, además de los moriscos de la costa sahariana y de negros de Cabo Verde y Guinea, se asientan en nuestras islas población de procedencia mediterránea (Marsella, Niza, Génova y Malta), mucha de ella de ascendencia judía. Se detectan en Gran Canaria estos últimos: Alberto, Alegre, Amoreto, Arnaldo o Arnao, Azuaje, Aubín, Burón, Clavo, Cárrega, Corona, Costa, De Oreste, Fiesco, Fosato, Franchi o Franquis, Gaitán, Gua, Loret, Lutzardo, Macía, Marín, Milla, Monleón, Montelongo, Morena, Palomar, Pasqua, Ponce de León, Ponte, Rizo, Salvago y Sopranis. En Tenerife y La Palma, apellidos como Ascanio, Baticola, Bayardo, Bravo de Laguna, Ferral de la Nuez, Polo, Rey y Rosaura. Y otros repartidos por todas las islas como Casanova, Spínola, Grillo, Grimaldi, Imperial y Viñol.
Desde principios del siglo XVI y mediados del mismo, llega la colonia más significativa a Canarias desde Portugal y las Islas Azores; alcanzando su mayor afluencia bajo el imperio de Felipe II, donde España y Portugal se encuentran unidas durante un periodo (1580-1598). La Palma es la más beneficiada por este hecho, seguida de Tenerife y Gran Canaria (Arucas y Guía sobre todo), y en parte La Gomera y El Hierro: Acosta, Aguardia, Alvares, Arias, Arvelo, Arrua, Azebedo, Barbosa, Barreto, Blas, Brito, Cadahueso, Camejo, Castañeda, Castelén, Castro, Caravallo, Cifuentes, Chacón, Días, Donaire, Estévez, Estévanes, Fernándes, Fleitas, Francisquiánes, Francos, Gil, Goes, Gómes, Gonsáles, Gonzaliánez, Hernández, Lima, Lobo, Lopes, Leyton, Martínes, Martinón, Manrique, Montenegro, Melo, Padrón, Páes, Pelegrín, Pereira, Pinto, Pacheco, Perucho, Pinero, Quiroga, Romeu, Santarem, Sarco, Sardinha, Sousa, Tavares, Toledo, Yanes, Yanis, entre otros.
José Pérez Vidal, en su libro Los Portugueses en Canarias (1991), expone los siguientes apellidos de origen portugués avecindados en Canarias: Abreo o Abreu, Acosta, Aguardia o Guardia, Alfonso o Afonso, Almeyda o Almeida, Alonso, Álvarez, Aponte o Ponte, Arias, Arrua, Azevedo o Acevedo, Báez o Váez, Barrero, Bello o Vello, Blas, Braga, Brito, Cabral, Cadahueso, Cairasco, Cámara, Camelo, Caravallo o Carballo, Cardoso, Carrera, Castro, Coello, Correa, Delgado, Dévora o Évora, Díaz, Domíngues o Domínguez, Dromund, Duarte, Elías, Enrique, Espínola, Esquivel, Esteban, Estévanes o Estévanez, Estévez, Fariña, Fernandes o Fernández, Ferreira, Figueroa, Fleytas o Fleitas, Fonseca, Fonte, Fraile o Freile, Gago, Gallo, García, Garro, Gil, Goes, Gómes o Gómez, Gonzáles o González, Guimaraes, Gutiérres o Gutiérrez, Henríquez, Heredia, Hernándes o Hernández, León, Ler, Lerda, Lima, Lobo, Lópes o López, Lordelo, Lorenzo, Luis o Luys, Machado o Machado, María, Marín, Márques o Márquez, Martín, Martínez, Marullero, Melo, Méndes o Méndez, Montero, Mora o Moura, Morales, Niz, Núñez, Oliveira u Olivera, Oliver, Orrego, Pacheco, Páez, Paiva o Payva, Perera o Pereyra, Péres o Pérez, Pimentel, Pimienta, Pina o Pino, Pinto, Piñero, Portugués, Quaresma, Ramos, Raposa, Rege o Rego, Resendes, Riquel, Rodrígues o Rodríguez, Ruis o Ruiz, Saa, Salvago, Sánches o Sánchez, Sanctiago o Santiago, Sarco, Sardinha o Sardiña, Silva, Sousa o Sosa, Tabares o Tavares, Torres, Velasco o Velazco, Venavides o Benavides, Viera, Vieres, Yanes, Yañez, Yllanes o Illanes.
El Instituto Nacional de Estadística permite conocer, con datos del 1 de enero de 2009, el número de personas nacidas en Canarias con determinado apellido. Como primer Apellido en Santa Cruz de Tenerife, los más numerosos son González (51.239), Hernández (47.336), Rodríguez (44.085), Pérez (35.309), García (31.353), Martín (25.606), Díaz (20.993). En Las Palmas de Gran Canaria destacan como primer apellido Rodríguez (41.324), Santana (40.471), González (30.297), Hernández (29.663), Pérez (25.937), García (25.520), Suárez (20.839).
Los apellidos con mayor frecuencia en Canarias, como primer apellido, por tanto son: Rodríguez (85.409), González (81.536) y Hernández (76.999).
El investigador Francisco García-Talavera Casañas, en su artículo Apellidos canario-portugueses (2010), obtiene los siguientes resultados para los apellidos canarios: Rodríguez, 183.000 personas; González, 177.000; y Hernández, 160.000; con lo que habría 520.000 canarios con estos 3 apellidos, una cuarta de la población, que a fecha de 1 de enero de 2009 rondaba 2.103.992. Este mismo autor llega a la conclusión de que la mitad de los apellidos canarios son de origen portugués, y que muchos de los aborígenes guanches de Tenerife adoptaron, en muchos casos, los tres apellidos mencionados, además de los de García, Pérez, Martín, Díaz, Betancort, Delgado, Ibaute o Baute, Bencomo, Tacoronte y Guanche, entre otros (García-Talavera Casañas, 1997).
Asimismo, considerando sólo el primer apellido de los nacidos en Canarias desde el 1 de enero de 2009 hacia atrás, Hernández (76.999) es un apellido que se halla en la Comunidad Autónoma Canaria en un 21,56% del total
cional.
Se va a mencionar ahora los apellidos más representativos, sin descartar otros. Sólo se va a cuantificar los apellidos con una frecuencia mínima de 1000 en Canarias y por encima del 20% del total nacional. Y se va a diferenciar apellidos canarios en general, apellidos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife y apellidos de la provincia de las Palmas.
Apellidos canarios en general a nivel nacional: Abrante (1.004), 96,54%; Acosta (9.313), 32,13%; Afonso (8.093), 77,94%; Aguiar (2.008), 44.52%; Albelo (2.104), 94,65%; Armas (7.058), 79,89%; Arrocha (1.128), 84,50%; Arteaga (1.988), 23,14%; Báez (2.788), 33,69%; Barreto (2.742), 57,47%; Batista (3.414), 37,84%; Borges (1.576), 42,34%; Brito (6.636), 62,07%; Cabrera (22.979), 34,20%; Cedrés (1.425), 90,94%; Coello (1.026), 20,45%; Cubas (1.542), 52.56%; Curbelo (3.118), 87,63%; Felipe (2.103), 21,55%; Ferrera (1.068), 20,46%; Hernández (76.999), 21,56%; Jorge (3.763), 30,70%; Machín (2.464), 59.56%; Marrero (13.860), 90,60%; Mederos (1.890), 89,70%; Melián (6.672), 94,18%; Noda (1.408), 93,50%; Padrón (7.197), 84,47%; Perdomo (6.062), 80,65%; Perera (2.985), 45,86%; Ravelo (2.030), 90,59%; Rivero (8.639), 28,01%; Suárez (26.256), 21,56%; Tacoronte (1.052), 96,34%; Tavío (1.045), 93,81%; Tejera (3.443), 61,91%; Trujillo (7.822), 28,56%; Umpiérrez (1.171), 82,64%.
Apellidos canarios de la provincia de Santa Cruz de Tenerife: Abreu (2.420), 46,46%; Baute (1.032), 92,89%; Bethencourt (1.698), 67,73%; Casañas (1.003), 57,38%; Concepción (2.198), 52,43%; Chinea (2.273), 89,91%; Darias (2.364), 80,30%; Dóniz (1.102), 89,96%; Dorta (4.494), 85,50%; Fariña (2.295), 32,99%; Febles (1.237), 79,14%; Fumero (1.870), 89,35%; Gorrín (1.101), 87,94%; Luis (7.765), 47,89%; Marichal (1.263), 81,01%; Negrín (2.474), 71,63%; Plasencia (3.008), 55,53%; Quintero (3.150), 20,29%; Regalado (1.078), 30,53%; Siverio (1.311), 92,78%; Socas (1.409), 80,84%; Yanes (2.679), 70,37%.
Apellidos canarios de la provincia de Las Palmas de Gran Canaria: Álamo (2.608), 39,87%; Alemán (4.996), 60,78%; Almeida (3.035), 35,15%; Arencibia (2.111), 88,70%; Artiles (3.624), 92,24%; Betancor (4.855), 90,24%; Bolaños (2.501), 33,42%; Calderín (1.082), 92,56%; Castellano (3.846), 21,35%; Déniz (4.180), 82,71; Espino (2.304), 42.24%; Estupiñán (1.286), 77,14%; Falcón (5.086), 39,33%; Fleitas (1.402), 59,46%; Guedes (2.151), 76,28%; Henríquez (2.479), 62,59%; Martel (3.737), 76,83%; Montesdeoca (3.824), 84,28%; Monzón (3.272), 45,22%; Ojeda (5.696), 29,17%; Quevedo (1.790), 23,64%; Quintana (7.550), 25,51%; Santana (40.471), 70,69%; Socorro (1.756), 84,06%; Sosa (7.178), 38,81%; Valido (1.801), 90,19%; Viera (3.264), 50,06%.
De los anteriores datos, podemos nombrar los apellidos preponderantes en Canarias sin ser exhaustivos, entendiendo por ello que su porcentaje en el archipiélago es más del 50% del total en España: Abrante, Afonso, Albelo, Alemán, Arencibia; Armas, Arrocha, Artiles, Barreto, Baute, Betancor, Bethencourt, Brito, Calderín, Casañas, Cedrés, Cubas, Curbelo, Chinea, Darias, Déniz, Dóniz, Dorta, Estupiñán, Febles, Fleitas, Fumero, Gorrín, Guedes, Henríquez, Machín, Marichal, Marrero, Martel, Mederos, Melián, Montesdeoca, Negrín, Noda, Padrón, Plasencia, Perdomo, Ravelo, Santana, Siverio, Socas, Socorro, Tacoronte, Tavío, Tejera, Umpiérrez, Valido, Viera, Yanes.
José Melchor Hernández Castilla.
Los realejos, a 3 de julio de 2010.

http://parroquiaguadalupe.wordpress.com/2010/07/14/patrimonio-los-apellidos-canarios/
maimenes